miércoles 2 de junio de 2010

"EL AMOR TIENE DOS CARAS, UNA ES DE HAMBRE Y LA OTRA DE SACIEDAD"-OSHO


Tú interpretas erróneamente el amor: como si fuera solo hambre. Una vez que hayas entendido que no hay odio, sino solo una situación para crear hambre, el odio se convertirá en parte del amor.
Entonces enriquecerá al amor.
Entonces la ira se convertirá en parte de la compasión, enriquecerá la compasión. La compasión sin ninguna posibilidad de ira se volverá impotente, no tendrá energía.
La compasión con posibilidad de ir tendrá fuerza, será resistente. El amor sin posibilidad de odio se vuelve rancio. Entonces la pareja parecerá una cárcel, no puedes escapar.
El amor con odio conlleva libertad; nunca se vuelve rancio.

En el cálculo de la vida, los divorcios ocurren porque no haces más que posponerlos. Así que los deseos de divorcio se van acumulando y llega un día en el que el matrimonio es aniquilado, destruido.

Si eres capaz de entenderme, yo te aconsejaría que no esperaras: divórciate y vuelve a casarte todos los días.

Debería ser algo rítmico como el día y la noche, como el hambre y la saciedad, como el verano y el invierno, como la vida y la muerte. Debería ser así. Por la mañana amas, por la tarde odias. Cuando amas, amas realmente, amas totalmente; cuando odias, odias realmente, odias totalmente. Y de repente descubrirás su belleza: la belleza está en su totalidad.

El odio total también es maravilloso, tan maravilloso como el amor total; la ira total también es maravillosa, tan maravillosa como la compasión total. La belleza está en la totalidad.
La ira sola se vuelve fea, el odio solo se vuelve feo; no es más que un valle sin colina, sin cumbre. En cambio, cuando el valle está al pie de una cumbre, se convierte en un paisaje maravilloso. Desde la cumbre, el valle se vuelve maravilloso; desde el valle la cumbre adquiere una gran belleza.

Tú te mueves; el río de tu vida se mueve entre esas dos orillas. Y, poco a poco, cuanto más entiendas el cálculo de la vida, no pensarás que el odio va en contra del amor. Es complementario. No pensarás que la ira está en contra de la compasión; es complementaria. No pensarás que el descanso está en contra del trabajo, es complementario; o que la noche está en contra del día; es complementaria. Constituyen un todo perfecto.

Como no has amado, tienes miedo de odiar.

Tienes miedo porque tu amor no es lo suficientemente fuerte. El odio podría destruirlo. En realidad no estás seguro de si amas o no; por eso tienes miedo del odio y de la ira.
Eres consciente de que puede hacer tambalear toda la casa.
No estás seguro de si existe realmente la casa o si, por el contrario, es solo fruto de tu imaginación, una casa imaginaria. Si es imaginaria, el odio la destruirá; si es real, el odio la hará más fuerte. Después de la tormenta el silencio lo cubre todo. Después del odio, los amantes vuelven a estar frescos para caer en brazos de la otra persona, completamente nuevos, como si fuera de nuevo su primer encuentro. Se encuentran una y otra vez, y otra y otra por primera vez.

OSHO